Esta es la parte tercera de tres de un mismo viaje: diez días y 1.645 kilómetros desde Las Vegas por Nevada, Utah y Arizona y vuelta, entre finales de diciembre y la primera semana de enero. La primera parte cuenta Las Vegas, el Valley of Fire y Zion; la segunda Page, el Antelope Canyon y Monument Valley a caballo; la tercera el Gran Cañón en invierno y la Ruta 66 hasta Oatman.
Desde Bluff bajamos hacia el suroeste rumbo al Gran Cañón, poco más de trescientos kilómetros por la Navajo Nation, y es uno de esos días en que el mapa miente: la distancia parece normal y la conducción es cualquier cosa menos eso.

El South Rim, y por qué en invierno es la única opción
El Gran Cañón tiene dos bordes y en invierno la decisión está tomada: el North Rim cierra por temporada, así que se va al South Rim. Entramos por el este, por la puerta de Desert View, que es la forma correcta de llegar: el cañón aparece poco a poco mientras recorres la carretera del borde en vez de todo de golpe desde un aparcamiento.

Desert View tiene su torre de vigilancia, y desde allí los miradores se suceden hasta Mather Point. En enero el aire es frío y limpísimo, hay nieve a trechos en el borde, y el sol bajo le hace a la roca algo que la luz de pleno verano nunca consigue: las capas se separan y el cañón se lee como un dibujo en sección.


Una corrección que hicimos al planificar, y que vale la pena repetir porque cae mucha gente: Bright Angel Point está en el North Rim, no en el South. Si has leído sobre él y vienes en invierno, estás leyendo sobre un sitio al que no puedes ir.

Dormimos en Tusayan, a diez minutos de la entrada sur, lo que nos permitió estar en el borde al atardecer sin prisa y volver después de que anocheciera. Esa es la parte infravalorada de una noche de invierno aquí: sin luna, sin luces, y un cielo sobre el cañón por el que merece la pena ponerse el abrigo.
Ruta 66: el día que no es un traslado
A la mañana siguiente giramos al oeste por la Ruta 66, y es el día que le diría a cualquiera que no trate como la vuelta a casa. Son unos cuatrocientos kilómetros de Tusayan a Kingman con los desvíos, y los desvíos son justamente el motivo.

Primero Williams, el último pueblo de la Ruta 66 al que rodeó la interestatal y todavía construido como un decorado. Después Seligman, donde la carretera deja de ser historia y se vuelve una atmósfera: coches clásicos aparcados en la calle, carteles pintados a mano, barberías, helados y una devoción general por los años cincuenta que está entre el museo y la broma.


El Hackberry General Store es la fotografía que todo el mundo ha visto sin saber dónde está: una gasolinera detenida a mitad de siglo, un Corvette rojo fuera, surtidores oxidados, matrículas clavadas en las paredes. Merece la parada de verdad, y son quince minutos.



Comida en Mr D'z, Kingman
En Kingman, en la carretera vieja, hay un diner turquesa y rosa que no puedes perderte y no debes: Mr D'z. Paramos a comer y pedimos el clásico completo: el reservado, el cromado, la root beer que hacen ellos, una hamburguesa del tamaño de una decisión.

Es turístico y da igual. Es exactamente la comida para la que existe esa carretera, y comerla en un diner de los cincuenta en la Ruta 66 con el coche fuera es todo el motivo por el que fuiste por ahí en vez de por la interestatal.


Oatman: burros, tiroteos y una mina de oro
El último desvío es el mejor. Oatman está arriba, en las Black Mountains, se llega por una carretera estrecha y llena de curvas que es divertida de conducir, y es un viejo pueblo minero que nunca terminó del todo de serlo.

Los burros son lo primero que ves. Descienden de los animales que los mineros dejaron atrás cuando cerraron las minas, pasean por la calle principal como si fuera suya y cortan el tráfico sin pedir perdón. En las tiendas se compra el pienso; ellos te encuentran igual.
Y luego está el resto: aceras de madera, saloons, un tiroteo escenificado por actores en plena calle y las viejas minas sobre el pueblo. Debería parecer un parque temático y de algún modo no lo parece: quizá porque los edificios son reales, el polvo es real y los burros son extremadamente reales.


Red Rock Canyon, y vuelta al punto de partida
La última mañana fuimos de Kingman hacia Las Vegas y paramos en Red Rock Canyon, a veinte minutos de la Strip: un circuito panorámico de sentido único de unos veinte kilómetros con los Wilson Cliffs a un lado y el desierto al otro. Es un buen capítulo final: la misma arenisca roja con la que el viaje empezó en el Valley of Fire, diez días y 1.645 kilómetros después.
Después devolvimos el coche, fuimos al aeropuerto y el círculo se cerró. De todos esos diez días, las dos cosas que repetiría mañana son la caminata a Observation Point y la hora y media a caballo en Monument Valley, y ninguna de las dos es aquello alrededor de lo que planeamos el viaje.
En resumen
- Bluff → Gran Cañón South Rim, durmiendo en Tusayan: unos 310 km
- Tusayan → Williams → Seligman → Hackberry → Oatman → Kingman: unos 390 km
- Kingman → Red Rock Canyon → Las Vegas: unos 220 km
- El North Rim cierra en invierno; entra por Desert View, en el lado este
- Bright Angel Point está en el North Rim: no lo planees desde el sur
- Mr D'z en Kingman para comer, Hackberry General Store para quince minutos y cien fotos
- Oatman: burros en la calle, un tiroteo actuado y una carretera de montaña con curvas para llegar
Las otras dos partes: Las Vegas, el Valley of Fire y Zion; después Page, el Antelope Canyon y Monument Valley a caballo. La guía práctica —ruta, coche, reservas y temporada— es una pieza aparte.








































